Curan en el Hospital de pequeñas especies a pacientes más susceptibles que los humanos

De WikiNoticias UANL

7 de julio de 2009

PEl trato más amable y el amor por los sus pacientes, es uno de los valores más importantes para el personal del Hospital.

Las doctoras Carmen Cuevas Gil y Verónica González Vallejo atienden los consultorios y las cirugías del Hospital de Pequeñas Especies de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. Ellas se encargan de dar la mejor atención y buscar la salud de sus pacientes, quienes muchas veces son los consentidos de los hogares.

En relación al trato que se le da a los propietarios de las mascotas, la doctora Cuevas Gil menciona que éstos no deben estar presentes en la sala de operaciones por diferentes razones. En primer término, porque los pacientes son mucho más perceptibles que nosotros. Para ellos los olores son más intensos y los usan para identificar la presencia de sus dueños, lo cual genera cierta tensión que impide el trabajo. Por su parte los propietarios tienden a cuestionar sobre los procesos de la cirugía, el por qué sangra el animal, entre otras, lo cual interrumpe el manejo correcto de la situación.

Previamente, el personal le da al propietario una explicación de la cirugía a la que se someterá el paciente para que conozca los pros y contras de la misma, ya que siempre hay riesgos. Incluso en un corte de cola el propietario debe saber que puede haber sangrado, que la anestesia puede no surgir efecto o que el paciente puede tener reacciones.

La doctora ahonda en el hecho de que el paciente es un ser vivo y cada uno reacciona de forma diferente. Hay perros más delicados como el ‘Border Collie’ o el ‘Bulldog’, los cuales requieren un cuidado especial. Hablando genéticamente, la condición corporal y otros aspectos varían mucho.

“Como en la medicina humana, hay medicamentos a los que son alérgicos, por lo que su expediente clínico es de gran ayuda”, expresa la doctora. La desventaja que tenemos en medicina veterinaria es que no contamos con la infraestructura para poder hacer estudios a profundidad sobre lo que el paciente pueda ser alérgico. " Sin embargo, tenemos que aprovechar lo que tenemos e ir mejorando cada día, al adoptar las nuevas técnicas y medicamentos del mercado. Es por eso que vamos a congresos de actualización y mantenemos el historial clínico de los pacientes en expedientes que guardamos desde el 2004".

La doctora Carmen Cuevas Gil también habló sobre la toma de conciencia de las personas en relación a los animales. Dijo que con la ayuda del Internet, los dueños pueden investigar las enfermedades del paciente, por lo que resulta más fácil con tal información y completar su información. Este canal de información les hace comprender y ver la necesidad de la medicina preventiva, la vacunación y el cuidado de sus mascotas.

De acuerdo a la doctora, anteriormente la gente pensaba “como yo, o come el paciente”. Esta percepción ha cambiado y tiene mucho que ver con el trabajo del veterinario. La gente debe saber que una mascota representa un gasto durante toda su vida, ya que requiere de alimentación, medicina preventiva, y sobre todo tiempo, ya que al no ser un objeto, necesita actividad física.

Víctor Camposal, estudiante de veterinaria de décimo semestre que presta sus servicios en la clínica, concluye que “uno de los principales objetivos de la veterinaria es conservar la salud humana, no tanto la animal”. Nos explica que al cuidar la salud de los perros, gatos o mascotas con las que convivimos, estamos cuidándonos a nosotros mismos. Por el otro lado, el ganado por ejemplo, tiene mucha influencia en los humanos, ya que consumimos su carne.

La Clínica de Pequeñas Especies inculca en sus estudiantes de servicio social y de guardias el amor y respeto a los animales, lo cual es evidente en muchas de las historias que comentan las doctoras. Por ejemplo, hace unos días una perra ‘French Poodle’ que estaba embarazada tuvo un prolapso en la vagina y rechazó a los perritos. Ante esta escena, tres estudiantes de servicio social décimo semestre -Cecilia Murillo, Diana Chavarría y Aurora Hernández- decidieron cuidarlos y darles una oportunidad de vivir.

Incluso la secretaria Rosana Segovia Segovia, quien anteriormente trabajó en Rectoría menciona “Estaba en rectoría y jamás había tratado con veterinarios, con perros, con medicamentos, todo era administrativo. Aquí me han ayudado a tomar conciencia de los animales. Ahora que veo el trabajo de los veterinarios y su dedicación y empeño, uno valora mucho más”.

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