Corona 2005 con premio nacional de pastorelas

De WikiNoticias UANL

19 de diciembre de 2005

Después de recibir seis premios literarios en el transcurso del año, el escritor nayarita Octavio Campa Bonilla cierra el 2005 con un lauro más, el Certamen Nacional de Pastorelas convocado por la Universidad Autónoma de Nuevo León.

El ganador del Octavo Certamen Nacional de Pastorelas 2005, Octavio Campa Bonilla consideró la adaptación norteña de su obra Un diablo de pacotilla como un hallazgo extraordinario de la directora Gretchen Cortez Salas.

“Ella lo adapta al espíritu de Nuevo León, a como iniciaron las pastorelas aquí”, expresó el autor satisfecho.

Dijo que la pastorela tradicional posee una estructura muy básica que debe seguirse aún siendo moderna, “de los elementos esenciales no puede uno salvarse”, enfatiza.

Y la convocatoria lo exige: la anunciación del nacimiento de Cristo, la adoración de los pastores, la acechanza del diablo que pretende impedirlo y el ángel que siempre salva la situación y acaba con el mal.

“Pero lo bonito es que a pesar de ser un melodrama donde el bien se enfrenta contra el mal y el eje rector es el bien que siempre triunfa, todas las líneas son fársicas, una pastorela no es otra cosa que una farsa, burlarse del diablo, aunque uno busque todo tipo de peripecias finalmente todo va a redundar en eso”.

¿Y el hecho de escribirla en verso?

Soy poeta de toda la vida y a veces, para no olvidarme del oficio, porque ya no compongo versos tradicionales, escribo pastorelas en verso porque es la ingenuidad con que los franciscanos montaron las pastorelas por primera vez para que fueran nemotécnicas, que al público se le quedara el mensaje, entonces el verso juega un papel interesante en ese sentido, es más tradicional todavía. Son ventajas que uno tiene, yo confieso que es una ventaja sobre los contrincantes.

¿Y el premio que significa para usted?

Resulta interesante porque estoy a un paso de irme a España y me quiero ir de mi pueblo por la puerta grande, es el séptimo certamen que gano en el año, es como decir, aquí estoy vivo todavía. El gusto por el diploma quién me lo quita, mi gusto de ver a los muchachos estrenar quién me lo quita.

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