Con vocación por la química y pasión por la poesía

De WikiNoticias UANL

12 de septiembre de 2005

Para Román Castañeda Vázquez esta edición del Certamen de Literatura Joven Universitaria en particular resultaba por demás especial pues significaba su última oportunidad de participación ya que concluía sus estudios universitarios y después de intentarlo en varias ocasiones, por fin obtuvo un lugar.

Para Román Castañeda Vázquez esta edición del Certamen de Literatura Joven Universitaria en particular resultaba por demás especial pues significaba su última oportunidad de participación ya que concluía sus estudios universitarios y después de intentarlo en varias ocasiones, por fin obtuvo un lugar.

El alumno de la Facultad de Ciencias Químicas conquistó el lauro de segundo sitio en el concurso de nóveles plumas con su trabajo “Los malditos poemas de la muerte y sus placeres”.

En cuanto a su inspiración, especifica que estos poemas se dan en una época muy específica, “surgen de mí cuando me encontraba con sentimientos muy profundos por una persona, además que buscaba escribir sobre la muerte y al final terminé involucrando de todo, muerte, amor, sexo y aunque no son elementos muy comunes de ser involucrados en una misma poesía, traté de ver la muerte de otra forma que no fueran la tristeza y depresión”.

Por otro lado, manifiesta que su gusto por la escritura es principalmente porque le agrada que cuando alguien lee sus poemas sienta algo, poner imágenes en su mente que les generen algún tipo de sensación para que cada quien lo interprete a su manera.

Al menos para él, escribir sirve en ocasiones como catarsis, para analizar ciertos aspectos abstractos como los sentimientos y darse cuenta de cómo va evolucionando.

A la hora de sentarse a escribir sus poemas lo más difícil es estar conforme con lo que escribe, expresar exactamente lo que desea, mientras lo más fácil es escribir por escribir, “ya que te ayuda a relajarte o desahogarte de algunas cosas”.

Aconseja a quienes compartan este gusto que lo más importante es no autocensurarse, irse abriendo un poco y permitirse expresar y explorar sentimientos; no sentirse expuestos y leer mucho para ir descubriendo un estilo propio.

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