Con música barroca y renacentista cerró jornada alfonsina 2006

De WikiNoticias UANL

31 de mayo de 2006

El Ensamble Galileo, agrupación de música renacentista, barroca y virreinal cerró las actividades del Festival Alfonsino 2006 con un concierto la noche del 28 de mayo, en el Museo de El Obispado.

Los fenómenos atmosféricos participaron activa y enjundiosamente en el cierre del Festival Alfonsino que tuvo lugar el domingo 28 de mayo de 2006. Sin embargo, ni las nubes negras, la lluvia, los fuertes vientos y el descenso de la temperatura disuadieron a las cerca de 250 personas que asistieron al patio central del Museo del Obispado a la presentación del Ensamble Galileo, agrupación de música renacentista, barroca y virreinal fundada en el año 2000, que a pesar de las contingencias brindó una velada llena de profesionalidad, magia y virtuosismo.

Como por ensalmo, momentos antes del inicio se percibía un clima bochornoso y sofocante. Pero apenas se dio la tercera llamada los nubarrones oscurecieron el cielo y el viento empezó a soplar. Cual si fuera invocación, algunas gotas de lluvia comenzaron a caer en cuanto el ensamble, cuya soprano es la tapatía Rita Guerrero, también vocalista de la banda rockera Santa Sabina, ejecutó los primeros acordes del Verso de Miserere: Benigne Fac, pieza de Ignacio de Jerúsalem (1710-1769) -compositor y violinista italiano quien fuera maestro titular de la capilla de la Catedral de México- parte de un programa que incluyó tanto temas barrocos y sefaradíes como renacentistas.

Ensamble Galileo tiene cuatro dimensiones fundamentales: música sefaradí, renacimiento español e italiano, barroco europeo (alemán e italiano principalmente) y música virreinal. Manuel de Sumaya, José de Nebra, G.F. Haendel, Telemann, Barbara Strozzi, Juan de la Enzina son, junto con la tradición popular y el anonimato, algunos de los compositores más recurrentes en sus interpretaciones.

Acompañada por los talentosos músicos Jacobo Poó (flautas de pico), Alejandro Tello (oboe y curtal), Patricio Osorio (violín), Manuel Mejía (laúd), Leonel Pérez (cello), Josefina Hernández (clavecín) y Francisco Bringas (percusiones), Guerrero interpretó obras presentes en sus dos producciones discográficas Todos los bienes del mundo y Una pieza de fuego, del 2003 y 2005 respectivamente, tales como “Confiado jilguerillo”, “Una matica de ruda”, “Durme, durme” y “Que es esto vengativa ardiente saña”.

Durante la ejecución de “D´a aquel fraire flaco”, el viento arreció sus embates, y junto con los inicios de la lluvia hicieron que algunas personas movieran sus sillas hacia los pasillos laterales del patio, aunque la mayoría permaneció en sus lugares, usando chamarras a manera de paraguas. La constante fue sin duda, la intromisión de los vientos en los micrófonos, lo cual a ratos hacía fantasear con la idea de que más bien “acompañaban” como segunda voz a la Guerrero, quien a lo largo del concierto y al igual que el resto del ensamble tuvieron que impedir que las partituras abandonaran los atriles.

Antes del intermedio, Rita Guerrero propuso al público hacer una breve pausa en el programa para dar tiempo a reacomodar las sillas, pero éste prefirió seguir tal como estaba. El intermedio se suprimió para optimizar tiempo y así que nadie quedara expuesto por mucho tiempo al clima, ya que la temperatura comenzaba a descender.

En backstage, en torno a la idea de renovar la música del presente a través de la del pasado y el halo de solemnidad que envuelve a la música barroca, que equivale a aburrida para muchos, Rita menciona: “Somos seres contemporáneos, vivimos en este mundo y estamos viendo hacia la música que se hacía antes. Creo que se le da un tratamiento contemporáneo, porque somos seres de este tiempo, y porque por ejemplo, el repertorio es muy variado, no estamos abocados a un solo género. Eso lo hace más dinámico”.

“Hay público para todo, hay gente a la que le gusta muchísimo la música barroca, pero creo que lo interesante de este proyecto es que, al combinar varios géneros que son distintos aunque todo es música antigua, cada uno de los repertorios resalta más que si sólo tocáramos uno de los tres. Y creo que ésa es una manera de acercar a la gente a esto”.

El público, conocedor o profano en la materia, de igual forma apreció y ovacionó efusivamente al ensamble, que interpretó además piezas del francés Pierre Attaingnant (Basse-Dance “Patience” y Pavenne), compositor y constructor de luth, instrumento antecesor al laúd, editor de música del Renacimiento e impresor del Rey, título obtenido en 1538; del español José de Nebra (Que es esto vengativa ardiente saña), organista y compositor autor de música religiosa y para la escena (La vida es sueño, en 1723); de Manuel de Sumaya (Ya la naturaleza redimida), compositor novohispano que fusionaba la música renacentista y barroca, primer mestizo en ocupar el puesto de maestro de capilla, contemporáneo a Bach y el primer compositor de raíces indígenas; y Rafael Antonio de Castellanos (Vaya de xacara).

“Juguetico de fuego”, “Las mis penas madre”, “Sola me dexastes”, “Calabaza, no sé buen amor”, “Avrix mi galanica” y “Bre sarica” fueron obras de autor anónimo presentes en el repertorio, cuyo final consiguió que el ensamble recibiera gran y extensa ovación de pie de los y las presentes.


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