Combate las amibas, esos enemigos invisibles

De WikiNoticias UANL

30 de septiembre de 2005

La investigación que realizó Eduardo Campos Góngora como parte de su tesis doctoral en el Instituto de Medicina Tropical Bernhard Nocht, en Hamburgo, Alemania, radica en identificar los genes responsables de sintetizar las proteínas que están formando la pared del quiste.

ÁREA: CIENCIAS NATURALES TRABAJO: Clonación y análisis de la estructura primaria de quitina sintasas de Entamoeba histolytica: perfil de expresión durante el enquistamiento INVESTIGADOR: M.C. Eduardo Campos Góngora INVESTIGADORES: Frank Ebert, Ute Willhoeft, Salvador Said-Fernández, Egbert Tannich. DEPENDENCIA: Facultad de Salud Pública y Nutrición

Aunque en la zona del norte del país la amibiasis no representa un gran problema de salud, más al sur, en comunidades tropicales donde no existen condiciones adecuadas de higiene, es grave e incluso, en otros países es causa de mortalidad.

El protozoario tiene dos etapas en su ciclo de vida, una de quiste, esto es, que la misma célula se rodea de una pared que le confiere resistencia en condiciones medio ambientales adversas.

La falta de higiene en la preparación de alimentos y el riego por aguas contaminadas trae como consecuencia que se ingieran esos quistes ya sea por alimentos o agua contaminada.

Al llegar al intestino del receptor ocurre el proceso contrario, la diferenciación ahora de quiste a trofosodito, empieza a multiplicarse.

Esta segunda etapa vegetativa es de invasividad, su nombre científico Entamoeba histolytica se debe precisamente a su habilidad de destruir tejidos.

“Las amibas tienen la gran capacidad de ocasionar problemas a nivel tracto digestivo, intestino, hígado y ocasionalmente infecta otros órganos”, explica el Dr. Eduardo Campos Góngora.

La investigación que realizó como parte de su tesis doctoral en el Instituto de Medicina Tropical Bernhard Nocht, en Hamburgo, Alemania, radica en identificar los genes responsables de sintetizar las proteínas que están formando la pared del quiste.

Gracias a este proyecto de ciencia básica, ahora se sabe que la pared del quiste tiene como componente mayoritario la quitina.

“La enzima responsable de la síntesis de quitina son las quitinas sintasas que se han descrito en varios organismos, pero hasta ahora no se había descrito en la Entamoeba histolytica”, dice Campos.

“A diferencia de otras especies de amibas como Entamoeba invadens que es parásito de reptiles, tiene una particularidad, no se ha logrado reproducir sus condiciones de enquistamiento en laboratorio a pesar de los esfuerzos que se han hecho a lo largo de cincuenta años.”

Hasta ahora el proceso de diferenciación celular, de trofosodito a quiste y viceversa, se ha entendido en base a usar como modelo de enquistamiento al protozoario parásito de los reptiles, Entamoeba invadens.

“Si nosotros pudiésemos aislarlas y ver la actividad de la enzima, identificar las condiciones sobre las que trabaja, sería el primer paso para bloquear su actividad”, aclara el investigador.

“Secuenciar y determinar el genoma, ya no del humano como ha ocurrido en la última década, sino también de algunos otros organismos, principalmente parásitos del humano, nos ayudaría a dar un primer paso para trabajar sobre ellas, conocer cómo funcionan y combatirlas.

“El siguiente paso será que, alguien con ideas brillantes pueda usar este conocimiento para bloquear al gen específico o, a partir de los genes, tener las proteínas que permitan, ahora sí, realizar estudios in vitro sobre su actividad y las condiciones.

“Claro, la respuesta a la pregunta ¿son un primer paso conocerlas para bloquearlas?, deberá ser sí, ¿y qué ganamos con bloquear a las enzimas?, que no haya síntesis de quitina, que no haya formación de quistes y si no tenemos quistes, no habrá diseminación de la amibiasis.”

El catedrático de la Facultad de Salud Pública y Nutrición reconoció al Dr. Egbert Tannich, su asesor, por haberle dado la oportunidad de realizar la parte experimental, la de biología celular implicadas en la diferenciación del parásito de las amibas en su laboratorio y a los demás entusiastas colaboradores.

LAS AMIBAS, ENEMIGOS INVISIBLES

Un problema con la amibiasis es que existe una especie muy relacionada, en 96 por ciento se homologa en secuencia con respecto a Entamoeba histolytica, se trata de la Entamoeba dispar, la característica de ese cuatro por ciento restante, es que ésta vive en el intestino de los humanos, pero no causa daño, a diferencia de la otra.

En 1997 se acordaron estrategias para buscar técnicas que permitieran hacer la diferenciación de estos dos parásitos, porque un médico diagnostica amibas a un enfermo, pero sin saber cuál de las dos es y el tratamiento rutinario es el mismo. Medicamentos como el Metronidasol están prohibidos en algunos países por sus consecuencias adversas.

“Tenemos amibiasis, pero no síntomas sino hasta en etapas avanzadas, cuando tenemos un intestino o un hígado destruido, un absceso hepático o disentería, pero mientras, en sus primeras etapas es asintomático, aunque puede darse el caso de que en el mismo organismo coexistan las dos especies.”

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