Celebran Quince Años de El Tigre

De WikiNoticias UANL

27 de julio de 2005

El Grupo de Música Tradicional "El Tigre", de la Universidad Autónoma de Nuevo León, celebró su aniversario número quince con un magno concierto, la noche del 23 de julio de 2005 en el Teatro Universitario.

“Vamos a tomarnos de las manos”, pidió Luis Carlos López “Maico” a todos los integrantes del grupo una vez hecha la presentación de El Tigre y agotadas las tres llamadas para ir a escena.

“Vamos a echarle todo el kilo –les pidió una vez reunidos en círculo–, vamos a hacer un equipo de veras, que cada uno sepa que tiene a los otros trece compañeros de apoyo, vamos a hacer una fiesta ahorita, ¿estamos?”.

Eso fue lo que hicieron no sólo porque acostumbren hacer de su trabajo un divertido juego, sino porque el concierto de la noche del 23 de julio de 2005 constituía quizá más que la celebración de sus Quince Años, la de su resurgimiento cual ave fénix.

Y cantaron ese renacer con la presentación de su disco Ave Fénix, metáfora de las vicisitudes que la agrupación musical enfrentó en un periodo que sus integrantes llaman de “oscurantismo” en el que lo mismo amenizaban convivencias sociales como bailes hasta avanzar en un proceso de desarticulación.

Justo antes de entrar a escena, el etnomusicólogo Raúl García, quien compartió con ellos el proceso de formación, estudios y giras, apareció repartiendo palmadas en la cabeza a cada uno de los músicos.

“Para que toquen bien”, les decía.

Eso también fue lo que hicieron desde el inicio con el imponente tema boliviano “Cerros salteños”, la galopa “El aparecido”, la mexicana “Cielito lindo”, las cumbias tradicionales colombianas “El caimanero”, “Los pescadores” y “La Candelaria”, “El credo” y la saya boliviana “Flor de Mamiña”.

Lo que se apreció en ellas es que ahora El Tigre no es un grupo cuya intención sea ejecutar la música tradicional tal como en sus ámbitos regionales, como era su propósito inicial cuando, por ejemplo, en un tema huasteco, solamente salía a escena el conjunto de guitarra, quinta huapanguera, jarana y violín.

Por el contrario, la apuesta que Maico hiciera a favor del sonido desde que en marzo de 2004 regresara a la dirección de la agrupación, poco a poco la está ganando.

En la mayoría de los temas presenta fusiones que implican la participación de todos los músicos, por ejemplo, en una pieza peruana, respetando su esencia, intervienen instrumentos mexicanos y bolivianos.

“La música folclórica tradicional –comenta Maico–, para que pueda estar en escenarios grandes a la par con otros géneros, tiene que aportar una fusión, un crecimiento, un desenvolvimiento.

“Con esto nos sumamos al nuevo movimiento sonero que se está dando en todo México de aportar nuevas fusiones, nuevos instrumentos para enriquecer y actualizar el sonido de la música tradicional latinoamericanista, pero para eso dominamos bien todos los géneros, los conocemos tal como deben ser y con ese sentido y con responsabilidad hacemos las fusiones sonoras”.

En “Cruz de mayo”, del folclor venezolano participó como invitado el caraqueño Heider Blanco en el piano y antes de aparecer cantando en el famoso danzonete “Amor perdido” Luis Humberto Garza pedía un cigarro asegurando en tono de broma tener miedo.

“Sonó muy bien”, le felicitó Raúl García.

“Se siente un sabor más contemporáneo, un sonido más modernizado de la música tradicional latinoamericana, ni bueno ni malo, es simplemente otra forma de concebir el sonido y eso es debido al interés por actualizarlo a través de percusiones, batería, instrumentos eléctricos, metales”, observó el investigador.

Mientras decía esto, Koffi Zinzou Loko Mehoume Tete tocado con su tradicional sapó de República de Togo emergió de entre el público blandiendo un d’jembé para incorporarse a la interpretación de “La fiesta de San Benito” y uno de los fundadores Mario Solórzano Saucedo, “Mayito” se reencontró con El Tigre para tocar el requinto en “ruperto”.

Para despedirse la solicitada canción “Hasta siempre”, pero Heider se impacientó al advertir que en su piano, que tiene la arremetida inicial, no había corriente hasta que se restableció cuando Maico acabó la presentación del tema.

Al final todos, integrantes e invitados, a quienes se incorporó Ezaú Garza Zambrano con la quena, cerraron con el “Pájaro campana” y a solicitud del público agregaron la polca “La grulla”.

Maico estaba satisfecho.

“Se notó el colmillo que el grupo ha adquirido con el tiempo, musicalmente se nota la madurez de los muchachos”.

¿Cómo definirías estos quince años de El Tigre?

De logros y pendientes; entre los logros están la cohesión lograda entre los integrantes, el dominio de los instrumentos y la potencia del sonido; entre los pendientes está la falta de proyección escénica, si nos lo proponemos podemos lograr una catarsis con el público.

¿Qué falta a El Tigre?

Una mayor proyección, continuar con la nacionalización e internacionalización, buscar las “grandes ligas” porque actualmente con el sonido macizo y robusto estamos en posibilidades de alternar con cualquier grupo de rock, cumbia o salsa; pero también aspiramos a ser figuras en Monterrey, que no vean al conjunto como un ente amorfo, sino que identifiquen a cada uno de los elementos.

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