Carlos Monsiváis definió su postura de apoyo a la labor de las universidades públicas

De WikiNoticias UANL

26 de julio de 2007

Margo Glantz, y el periodista y ensayista Carlos Monsiváis compartieron la palabra con el sociólogo José María Infante, catedrático e investigador de la Facultad de Filosofía y Letras.

Con la mesa redonda “Cultura y sociedad en el siglo XXI” iniciaron formalmente, el 24 de julio de 2007 en el Colegio Civil, los trabajos de la Cátedra Anagrama, creada entre la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y la mencionada editorial barcelonesa como un modo de acercar a los mejores autores de la firma a la comunidad universitaria.

En esta ocasión, la escritora y crítica Margo Glantz, y el periodista y ensayista Carlos Monsiváis compartieron la palabra con el sociólogo José María Infante, catedrático e investigador de la Facultad de Filosofía y Letras, en una mesa redonda que ofreció interesantes posturas alrededor de los temas de la violencia contra las mujeres y educación pública contra educación privada.

José Roberto Mendirichaga, moderador de la mesa, abrió los trabajos con una pregunta abierta al público: ¿qué temas les gustaría que fueran tratados por los participantes? Tras múltiples respuestas, que incluyeron tópicos tan diversos como “democracia”, “educación”, “delincuencia”, “soberanía”, “paz” o “transexualidad”, tomaron la palabra los invitados, quienes si bien no pudieron analizar, por falta de tiempo, todos los temas propuestos, sí ofrecieron particulares visiones sobre temas cruciales de la cultura en el siglo que apenas comienza.

José María Infante, en una breve participación, se refirió, sobre todo, al tema de la “tentación” como origen de la cultura, retomando el relato bíblico, pero también como una actitud presente todavía en el siglo XXI, con tentaciones como las de recurrir, por ejemplo, al pensamiento mágico.

Margo Glantz, quien recientemente publicara en Anagrama su novela Historia de una mujer que caminó por la vida con zapatos de diseñador, leyó un emotivo texto alrededor de otro de los problemas fundamentales de la sociedad contemporánea: el de la violencia contra las mujeres.

Remontándose a los mitos y a la cultura griega, haciendo alusión a ejemplos en el mundo contemporáneo, y sobre todo de México, la escritora hurgó en las dimensiones sociales de esta violencia. El cómo la ciudadanía, en los tiempos griegos, legitimó el poder de los hombres; de cómo el mismo lenguaje de los funcionarios “encubre” las violaciones a los derechos, y cómo sucesos como los de la anciana violada en Zolgolica, Veracruz, o las muertes de mujeres en Ciudad Juárez se mantienen con una impunidad y una protección policíaca alarmante.

Finalmente, Carlos Monsiváis orientó su discurso hacia el interminable debate de la calidad entre las universidades públicas y las privadas. En una participación llena de humor, pero no por ello menos certera, ofreció una apasionada defensa de las instituciones públicas como necesarias para el debate intelectual, rara vez presente en las universidades privadas.

Sin embargo criticó que esos mismos debates y sus publicaciones no repercutan de una manera más amplia en la sociedad, por lo que el reto consiste en trasladar el debate universitario al ámbito nacional.

También criticó las posturas neoliberalistas que ven a las universidades públicas como de segunda, cuando resultan indispensables por sus inusitadas funciones públicas y culturales. Mencionó como un ejemplo clave la declaración del presidente Felipe Calderón en el sentido de la Universidad Nacional Autónoma de México era un lugar donde se educaba para el rencor.

Aunque el periodista recibió críticas de una maestra del público en torno a su visión de las licenciaturas como un segundo bachillerato, el periodista pronto defendió su postura como una realidad social más que una opinión personal, logrando el apoyo de los demás asistentes.

Monsiváis resumió la importancia de la universidad pública con estas palabras: “Por muy dañado que se encuentre este sueño, sigue siendo esencial”.


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