Bitácora de ascenso

De WikiNoticias UANL

15 de marzo de 2007

De la bitácora de viaje de Carlos Israel Lozano Estrada se extraen las siguientes páginas con el relato diario de los muchos retos que debió enfrentar el alumno de la UANL junto a sus compañeros Ángel Rivera y Javier Flores en el Coloso de América de la cordillera andina.

El techo de América está a los 6, 959 metros. El Aconcagua no sólo es el pico más alto del continente, también es la montaña más alta del hemisferio sur y es una de las siete cumbres más importantes del mundo. Llegar hasta ahí es un reto y un sueño como el que tuvo Carlos Israel. De su bitácora de viaje se extraen las siguientes páginas con el relato diario de los muchos retos que debió enfrentar junto a sus compañeros Ángel Rivera y Javier Flores en el Coloso de América de la cordillera andina.

“Hay días en los que la vida no prueba el valor o la fuerza, sino la inteligencia, juicio y capacidad de decisión”

28 diciembre de 2007 Después del retraso que tuvo mi avión de más de seis horas, al fin llegué al hotel Campo Base en Mendoza, me reuní con Ángel y Javo. Mañana salimos a Penitentes, empieza nuestra aventura.

29 diciembre de 2007 Casi todo el día descansamos del viaje, preparamos la maleta para empezar a caminar mañana temprano; estamos a 10 kilómetros de la entrada del Parque Provincial Aconcagua, pero antes queremos conocer las ruinas del Puente Inca que está a medio camino.

30 diciembre de 2007 Después de registrar con los guardaparques en la imponente entrada del parque, caminamos al primer campamento que se llama Confluencia a 3 300m de altura; íbamos muy excitados por el paisaje ya que hicimos dos horas en una caminata de cuatro. Este primer día los tres nos sentimos muy fuertes, estamos contentos y emocionados. Mañana hay fiesta de fin de año, pero antes subiremos en una caminata de aclimatación a Plaza Francia.

31 diciembre de 2007 Son las 3: 52 p. m. Regresamos de Plaza Francia, caminamos seis horas con quince minutos, en el regreso empezó a dolerme un poco la rodilla. Hoy caminamos a 4 000 metros de altura y vimos la pared sur del Aconcagua, conocimos a Francois y a Roberto, de Québec y Perú respectivamente. Francois es el director general del Parque Nacional de Aventura y Ecoturismo en Québec. Hoy es fiesta de año nuevo, festejaremos con ellos y con todos los demás en Campo Base de Confluencia.

1 enero 07 de 2007 Eran las 10: 40 de la mañana cuando empezamos a caminar a Plaza de Mulas, el GPS marcaba 34 kilómetros en línea recta, mas por lo aprendido en la montaña, la cantidad aquí marcada puede fácilmente duplicarse o hasta triplicarse según el caso. Hicimos 7 horas con 40 minutos para llegar a Plaza de Mulas, a 4 350 metros de altura. Subimos caminos con un alto grado de inclinación y pasamos por Penitentes que estaban algo descongelados y esto complicó aún más nuestro ascenso; fue un camino muy duro, sin duda una de las pruebas más extenuantes que haya realizado hasta el momento.

2 enero de 2007 Todo el día fue descanso. Plaza de Mulas es la estrada al glaciar, estamos rodeados por los Penitentes. Es un lugar maravilloso.

3 enero de 2007 Hoy porteamos el equipo a Plaza Canadá a 5 050 metros de altura: casa de campaña, cocina, gasolina, agua, comida, ropa y equipo de montaña. Fue una caminata muy demandante. Regresamos a dormir y descansar a Plaza de Mulas. Estoy exhausto.

4 enero de 2007 Ayer nevó toda la noche e hizo mucho frío, hoy subiremos a dormir a Plaza Canadá, fue un día muy bueno. Gracias Dios padre bueno que todo lo puedes, la rodilla ya no me ha molestado.

5 enero de 2007 Hoy se nos acabó el agua que íbamos subiendo, fuimos a buscar nieve limpia para poder derretirla y tener agua. Hoy subimos el equipo a Nido de Cóndores. Me duele un poco la cabeza y mi rodilla. Estamos a 5 560 metros de altura y amanecimos a 10 grados bajo cero. Aconcagua, cada vez es más complicada. Nuestro plan era comer algo en Nido de Cóndores pero a Javier le dio un poco de mal de altura y tuvimos que descender rápidamente a Plaza Canadá, mañana sabremos si a causa de ello tengamos que bajar aún más. Aquí el trabajo nunca termina, derretimos más agua durante la noche. De Nido de Cóndores se ven las cimas de las otras montañas en la cordillera andina, la cumbre del Aconcagua parece tan cerca y tan lejos. Me duele mi cabeza, son las 10: 40 de la noche, tengo sueño y estoy cansado.

6 enero de 2007 Son las 5: 40 de la tarde y recién terminamos de poner mi carpa en Nido de Cóndores, fuimos por hielo de un lago congelado que está cerca de nuestro campamento y justo a tiempo regresamos con el hielo porque empezó a nevar apenas terminamos. Toda la tarde derretimos hielo, 12 litros de agua en total, cuatro para cada uno. Cenamos y nos dormimos. Los tres estamos cansados.

7 enero de 2007 Todo el día fue descanso, caminamos un poco. Nido de Cóndores es un lugar increíble.

8 enero de 2007 Todo está cubierto de nieve, batallé para dormir durante la noche, el frío me duele de formas que no puedo explicar. Terminamos de desayunar y hay que preparar las cosas. Hoy porteamos equipo a plaza Berlín a 6 000 metros de altura, el plan es llegar a las 5 de la tarde, tratar de descansar un poco y a las 5 de la mañana atacar la cumbre. Mis manos casi no pueden moverse del frío. Son las 6: 40, acabo de llegar a Berlín y fui el primero en llegar de mi grupo, Francois y Roberto nos separaron un lugar a un lado de su carpa para poner la nuestra. El grupo de españoles que intentó hacer cumbre, hoy empezó a caminar con 25 grados bajo cero. Estamos a un paso de lograrlo, aunque éste sea el más difícil. Hoy subió el helicóptero por un guía que, de cansancio, se quedó dormido de regreso de la cumbre, al parecer va a perder un pie. En verdad espero que no sea así. Nosotros lo conocimos en Plaza de Mulas, un señor argentino de más de 50 años, muy fuerte físicamente. Desde que llegamos, todos los días hemos visto subir el helicóptero por gente con principios de edema cerebral o pulmonar. Si supieran todo lo que hacíamos durante el día para combatir estos males de montaña. Pero al estar aquí arriba después de vencer mis miedos y al ver estos paisajes, sé que todo ha valido la pena. Hoy, a medio camino quería renunciar, bajar hasta Mendoza y tomar el primer avión de regreso a Monterrey. Tengo la piel quemada, los labios rotos, la cabeza como tambor y el frío me duele dentro, muy dentro. Voy a tratar de dormir un poco, me duele mucho la cabeza y mañana es el gran día.

9 enero de 2007 Empezamos a caminar a las 5 de la mañana, estaba a 32 grados bajo cero, casi no pudimos dormir debido al poco oxígeno que hay a 6 000 metros de altura y al frío que sentíamos. A las cuatro de la mañana empezamos a preparar el desayuno y varios litros de té para tener algo de agua caliente. La verdad fue algo muy duro abrir la casa de campaña y empezar a dar el primer paso, durante la noche hubo viento y esto a las cinco de la mañana cuando empezamos a caminar, no había cesado; con vientos de más de 60 kilómetros por hora a más de 30 grados bajo cero, cualquier parte expuesta sufre congelación. Realmente fue duro dar el primer paso. Eran casi las 10 de la mañana cuando el primer rayo de sol nos dio la bienvenida en un lugar llamado el Dedo, a 6 460 metros de altura, el viento sonaba con fuerza, pero nos protegía la cara norte de la cumbre así que no nos pegaba directamente. Al medio día habíamos llegado a la cueva, ya habíamos pasado Independencia y estábamos al principio de la Canaleta a 6 660 metros cuando llegamos a la arista de la montaña ya para llegar a la cumbre, a pesar del sol, la temperatura seguía casi igual, estábamos a 25 grados bajo cero y el viento parecía soplar cada vez más fuerte. En la cueva alcanzamos a Roberto, de Perú, que estaba detenido ahí por los fuertes vientos. De rato, dos guardaparques que intentaban llegar ese día también a la cumbre, nos alcanzaron y todos nos quedamos esperando a ver si el tiempo mejoraba. Los guardas por radio pidieron noticias del clima, y la respuesta era que el viento estaba en ese momento a un poco más de 90 kilómetros por hora y que había la posibilidad de que empeorara; el pronóstico para los días posteriores era desalentador y un poco peor en relación al día de hoy. Hoy era el día, y los tres lo sabíamos. Decidimos esperar un poco más de tiempo, estábamos cansados y teníamos problemas de congelación en algunas partes del cuerpo. Después de un pequeño momento más, cada quien a su tiempo, los tres lo supimos, y decidimos bajar. Yo fui el primero en tomar esa decisión, para esa hora ya casi no podía mover los dedos de mi pie derecho y en la montaña hay una regla muy simple: si los puedes mover entonces están bien. Eran como las cuatro de la tarde para cuando llegué a la casa de campaña y, la verdad, me sentía orgulloso de todos nosotros. Javo y Ángel llegaron como las dos horas, ninguno de los tres hicimos cumbre. Hay días en los que la vida no prueba el valor o la fuerza, sino la inteligencia, juicio y capacidad de decisión rápida. Recuerdo que al bajar le pedía a Dios no fuerza sino inteligencia para distinguir lo que era un reto y lo que estaba fuera de mis manos; aún cuando yo sé que puedo hacer de mis uñas puentes, esta vez bajar era la mejor opción, una paz se apoderó de todo el lugar y de mí. La aventura había llegado felizmente a su fin.

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