Bárbara Prado: Niña prodigio al piano

De WikiNoticias UANL

13 de enero de 2009

La alumna de la Facultad de Música se preparaba para competir en Moscú en 2009.

“Barbarita es lo que consideramos una niña prodigio, una sobredotada”, aseguró la maestra Antonina Dragan con respecto a Bárbara Prado, pianista de entonces 10 años de edad con un presente de éxitos y un futuro promisorio en la música.

Bárbara tiene el touché para acercarse al piano, una mano pianística, una memoria sorprendente y, aunque no es tan necesario a su edad, ha desarrollado el oído absoluto, añadió la maestra.

Dragan, quien era entonces coordinadora de carrera de piano de la Facultad de Música de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), preparó a Bárbara para la V Bienal de Piano de Mexicali donde ganó el primer lugar de su categoría el 30 de noviembre de 2008.

En dicho concurso, organizado por el Instituto de Cultura de Baja California, la pianista prodigio participó al lado de más de 50 jóvenes talentos, algunos de ellos provenientes de Estados Unidos o Rusia.

“Cuando estoy frente al público yo me imagino que estoy sola, que no hay nadie, para evitar que está toda la gente, las miradas, estar concentrada”, expresó Bárbara

Este fue un paso más en la consolidación de su carrera pues en la primera edición del Concurso Nacional de Jóvenes Pianistas Parnassós 2008, celebrada en febrero de 2008, Bárbara obtuvo el segundo lugar en la categoría de talentos.

Según la maestra de origen ruso, la joven tiene “mano pianística”, la cual es muy extensa y flexible, la palma muy amplia, los dedos fuertes e independientes por naturaleza y lo cual facilita que cualquiera de ellos coordine con cualquier otro.

Encuentra en Bárbara un acercamiento al teclado o touché también muy natural. Una memoria sorprendente y un oído absoluto con el cual puede distinguir las notas con sólo escucharlas.

Sin embargo esgrime que para que un talento como el de ella sobresalga no es suficiente tener los dotes naturales, sino también ciertas condiciones como el trabajo arduo, la disciplina y una guía profesional.

En sus gustos la joven pianista dice preferir las formas de la música barroca. Admite que a veces es algo floja pero estudia con frecuencia. Le gusta mucho tocar el piano y al estar frente al instrumento a veces se impacienta.

“Me siento como emocionada por tocar cuando estoy frente al piano, ya quiero empezar”, manifiesta.

Pero además de las condiciones físicas, de estudio y disciplina, el destino de Bárbara frente a un piano quizá ya estaba trazado aún antes de nacer, señaló su madre, la también pianista Martha Hernández.

“Escuchó música desde el vientre materno. Yo practicaba entre cuatro y cinco horas diarias durante el embarazo de ella, así que al nacer ella reconoció aquella música”, aseguró.

Por su parte Luis Alonso Prado, padre de Bárbara y también músico, coincide al agregar que al venir de padres músicos y crecer en el entorno de una academia musical, el gusto de la pequeña se fue consolidando desde los primeros años.

Ambos aseguran que fueron acercando a la niña al piano conforme ella lo pedía, lo consideran así, para que no perdiera del todo su niñez. Con la llegada de más reconocimientos, señaló, las responsabilidades de estudio también han crecido.

En los planes para el 2009 estaba el corresponder la invitación para participar en el Festival de Talentos Jóvenes de América Latina que organizaría la Escuela de Música No. 95 de Moscú, en marzo de 2009.

Ahí el programa participante sería, explicó Dragan, cumplir el requisito de mostrar a un compositor mexicano con el “Intermezzo” de Manuel M. Ponce y también ejecutar “Variaciones” de Kabalevsky, en honor a Rusia, país anfitrión.

“Intermezzo es una obra que tiene su reto de polifonía, acompañamiento y melodía, le va a servir para promocionar la música mexicana, cumplir el requisito y crecer en su aprendizaje”, consideró la maestra.

También se prepara para participar en la segunda edición del Concurso Nacional de Jóvenes Pianistas Parnassós 2009, para la cual será una Bárbara “aún más adulta”, como lo manifiestan maestra y padres de la niña.

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