Aumenta matrícula femenina en licenciatura

De WikiNoticias UANL

8 de marzo de 2011

La matrícula de mujeres a nivel de educación superior va en aumento, sin embargo, las universitarias continúan incorporándose en carreras tradicionalmente femeninas y, en muchos casos, el rol de madre sigue anteponiéndolo al de profesionista.

En un 71 por ciento se ha incrementado la matrícula femenina de licenciatura en la Universidad Autónoma de Nuevo León durante las últimas dos décadas; tendencia que lleva casi a la igualdad de población escolar entre mujeres y hombres en el nivel superior.

De acuerdo al Departamento Escolar y de Archivo de la UANL, las 26 facultades de la Máxima Casa de Estudios registraron 20 mil 813 alumnas, en el ciclo agosto-diciembre de 1990, lo que representó el 39.5 por ciento del total de licenciatura; cifra que aumentó a 27 mil 286 en el año 2000.

El ingeniero Lázaro Vargas Guerra informó que una década después, en el 2010, la cantidad de mujeres en educación superior fue de 35 mil 600 alumnas, que representaron el 47.5 por ciento de la población de licenciatura, contabilizada en 74 mil 803 alumnos.

Pese al incremento en el número de mujeres que han accedido a la educación superior, para la socióloga María Luisa Martínez es importante reflexionar respecto a la incorporación de universitarias a programas que no son tradicionalmente carreras femeninas como enfermería, trabajo social o nutrición.

“Efectivamente la mujer está ascendiendo la escala educativa, pero continúa siendo en áreas del conocimiento asociadas a lo que se llama en sociología la economía del cuidado o las labores asociadas a las mujeres, a lo típicamente femenino, entonces, qué bueno que estamos estudiando más, pero no echemos las campanas al viento porque tenemos mucha tarea pendiente que hacer”, comentó la Directora de la Facultad de Filosofía y Letras.

La profesora-investigadora de la UANL agregó que las jóvenes se matriculan en escuelas del área de las ciencias sociales, humanidades y de la salud; en el caso de las de ingeniería se abren camino, pero en las nuevas carreras de administración y software “es decir, son áreas un poco más –diríamos-, suaves, por decirlo de alguna manera, pero que son más propicias para las mujeres”.

Para Martínez Sánchez, la incorporación de la mujer en espacios tradicionalmente públicos o masculinos, es una tendencia mundial, así como la planeación de su vida, de que su carrera profesional sea más asociada a las necesidades particulares de ella y no tanto del entorno, que es como culturalmente la sociedad mexicana se acostumbraba.

Por otra parte, la maestra Rebeca Moreno Zúñiga puso en perspectiva el incremento de la matrícula femenina en las universidades frente al hecho de cuántas egresadas ejercen su profesión al salir de las aulas, ya que las mujeres siguen al frente del hogar y cuidado de la familia.

“Veo muy bien esto que las mujeres están estudiando más, pero habría que ver, ya en su vida personal, ya como adulta, cuando sean profesionistas, si realmente van a tener tiempo para dedicarse al trabajo, porque siguen siendo ellas aquí y en Europa también las que se siguen encargando del cuidado del hogar y de la familia, o sea ellas son las que se van a encargar de cuidar a los niños, de hacer la limpieza, de cuidar a los ancianos”, dijo la coordinadora del Colegio de Sociología de la UANL.

Moreno Zúñiga ejemplificó lo anterior con varios casos en la Facultad de Filosofía y Letras de alumnas y maestras que estudiaron un posgrado, pero fue en la etapa cuando los hijos ya habían crecido y, entonces, deciden retomar su vida.

La explicación a lo anterior –comentó la doctora María Luisa Martínez-, el rol más fuerte para las mujeres sigue siendo el de madre, tanto en México como muchos países del mundo.

“Es decir, todos los aspectos de la vida se acomodan alrededor del rol de madre, entonces, en la trayectoria de vida de las mujeres hay una donde ellas están procreando, creciendo y hay otra donde se llama nido vacío, es decir, que los hijos ya se fueron, o sea se casan se van y la mujer entonces se encuentra con que de pronto qué he hecho con mi vida”, agregó la socióloga.

En esta fase se cuestiona como persona, como mujer, sujeto social, “qué es lo que he hecho, mi destino culturalmente hablando, casarme, tener hijos y ¿luego qué?; muchas mujeres se encuentra así como en shock y pues quieren reencontrarse con sí mismas, donde dejaron el camino antes de los hijos y lo retoman, hay otras que nunca retoman o vuelven a vivir el círculo con los nietos”.

TRÁNSITO LENTO Y DOLOROSO

Según el reporte del INEGI (2010) el porcentaje de mujeres de 15 años y más que no estudiaron o bien no aprobaron algún grado del nivel medio básico es mayor respecto al de los hombres en casi tres puntos porcentuales (37.8 y 34 por ciento, respectivamente); en contraste en los niveles medio superior y superior la proporción de mujeres es menor a la de los hombres (28.8 y 34.4 por ciento, cada cual). En consecuencia el promedio de escolaridad de los varones (8.8) es mayor que el de las mujeres (8.4).

Como en otros ámbitos sociales, económicos, culturales y deportivos, el tránsito hacia más y mejores espacios para la mujer ha sido un proceso “lento y doloroso”, aseguró Martínez Sánchez, incluyendo abrirse camino en la educación superior.

“Si ha sido (un proceso) muy lento, ha sido muy doloroso, hemos sido digamos mujeres que tenemos que demostrar que se puede, hacer todas las labores que haya que hacer, además tenemos esa virtud de que nuestra mente esté funcionando en varios planos y esa es una innegable virtud que nos da el género”, dijo.

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