Anne Moeglin-Delcroix, Premio Mundial de Artes “Leonardo Da Vinci” 2007

De WikiNoticias UANL

23 de noviembre de 2007

Anne Moeglin-Delcroix en el Teatro de la Unidad Mederos

Anne Moeglin-Delcroix, ganadora del Premio Mundial de Artes “Leonardo Da Vinci” 2007, que otorga el Consejo Cultural Mundial, llegó a la Universidad Autónoma de Nuevo León para impartir la conferencia “El nuevo arte de hacer libros”, en el Teatro de la Unidad Mederos.

Previo a la vigésima cuarta edición de la ceremonia de premiación del Consejo Cultural Mundial, que en esta ocasión tendrá como sede la Máxima Casa de Estudios de Nuevo León y se llevará a cabo el sábado 24 de noviembre de 2007 a las 18:00 horas, la catedrática francesa sostuvo este primer encuentro con la comunidad universitaria.

En su charla, la profesora Anne Moeglin-Delcroix habló del artista mexicano Ulises Carrión cuyos escritos pioneros la acompañaron en sus primeros pasos por el mundo y a quien además le debe el título de su libro “El nuevo arte de hacer libros”.

DEL ARTE DE HACER LIBROS

Como referencia, Moeglin-Delcroix dijo que Ulises Carrión (Veracruz, 1941), realiza estudios de Filosofía y Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México en los sesenta; y en 1964 le dan un beca para estudiar Literatura Francesa en la Soborna de París, donde ella actualmente imparte cátedra; otras becas le van a permitir alargar su estancia en Europa e Inglaterra, se instala en Ámsterdam, que era una metrópoli internacional para los artistas, una capital del arte.

“Ulises estaba en relación con un movimiento que fue el fluxus, artistas que realmente creyeron que el arte podía cambiar la vida y que trabajaron para que el artista contribuyera a cambiar el mundo; él se convierte de la literatura hacia las artes visuales. En su trabajo de Artistas en el lenguaje y los impresos, va a tener un papel importante, en esta época dos de sus libros son editados en 1973 y hablan de esto”, explicó a la audiencia.

Dijo que el artículo de Ulises Carrión “El arte nuevo de hacer libros”, hace referencia a un poema polémico de Lope de Vega, que escribió en el siglo 17, “El arte nuevo de hacer comedias” y que finalmente le dio el nombre a su conferencia.

“Su propósito es demostrar lo que distingue un libro ordinario de un libro visual; al principio este texto de 1975 estaba destinado a los escritores, pero fue leído en el mundo del arte donde tendrá mucha influencia. El mundo del arte en esta época es mucho más abierto para las experimentaciones que el mundo de la literatura y Carrión no ha sido el único que dejó la literatura, para irse el mundo del arte”, continuó la especialista.

Comentó que este artículo de Carrión se publicó en la revista Plural en México en 1975 y en inglés, en Context, en Ámsterdam; en su artículo, Carrión afirma que “en el arte antiguo, el escritor escribe texto; en el nuevo arte, el escritor hace libros”.

“Se refiere a que no debe ocuparse del contenido, sino del conjunto, de las propiedades particulares del libro, ligadas al hecho de que el libro es un objeto. Para Carrión el libro no es neutro, tiene características propias que el autor debe considerar.

“Precisa en dos cosas: tomar conciencia que el libro es un cierto tipo de espacio, de la página o doble página, pero también tiene una dimensión temporal, porque las páginas suceden en cierto orden, que la página siguiente esconde la anterior. El libro es una sucesión de espacio, una estructura espacio temporal, esto tiene una consecuencia en la lectura”, explica a la audiencia.

Anne Moeglin-Delcroix continúa explicando que según Ulises Carrión no es cierto que todos los libros se lean de la misma manera y que basta con saber leer.

“Él asegura que en el nuevo arte, cada libro debe leerse diferente, hay que tener en cuenta la ocupación, el espacio de cada página, identificar la función de los elementos, ver el libro como una forma y no como un simple vehículo de la significación. De ahí se pasa de la literatura al arte visual”.

Luego dijo Moeglin-Delcroix que una discusión que tiene con Carrión es que el mexicano asegura que sólo los artistas celebran la muerte del libro e incluso evoca el caso de libros que no sólo se han librado del lenguaje, sino también de todo signo visible, libros donde parece ser que no hay nada. Da una lista y les pone nombres: libros vírgenes, libros negros y libros ilegibles.

“Pero creo que los artistas aman la lectura y hay ejemplos de ello, los artistas que escriben, como Hanne Darboven (Alta Troll), Joseph Kosuth (Two Oxford Reading Rooms), Richard Prince (American English); no pienso que el libro de artista cuestione la literatura, sino cuestiona el mundo del arte tal y como funciona habitualmente, se inspira del modelo del libro ordinario como funciona en el ámbito de la literatura”, reflexionó la catedrática.

Luego remató al decir que el libro de artista introdujo en el mundo del arte, otra idea y concepto del arte y crear un espacio alternativo para él mismo.


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