Alumnos de la FIC ante los nuevos desafíos del concreto

De WikiNoticias UANL

23 de abril de 2007

ell Briones de la Garza, Blanca N. Vázquez Jiménez, Guillermo A. Meztiza Villalpando, Martín E. Solís Neri y Carlos Valdez.

Desde los 90´s, la Facultad de Ingeniería Civil (FIC) ha participado en las competencias internacionales que la American Concrete Institute (ACI), organiza para los estudiantes, logrando que la UANL sea reconocida a nivel internacional gracias a su notable participación.

Durante la más reciente convención celebrada en Denver, Colorado, Estados Unidos, la delegación universitaria, con un total de 34 estudiantes, era la más numerosa.

La Universidad Autónoma de Nuevo León envió dos equipos de estudiantes de décimo semestre, uno participó en la ACI FRC Bowling Ball Competition consistente en la elaboración de una bola de boliche y en la ACI Concrete Cylinder Competition, dedicado a crear un cilindro de concreto, los cuales debían cumplir con ciertas especificaciones.

BOLA DE BOLICHE DE ÓPTIMO COMPORTAMIENTO

Esta vez, el equipo compuesto por Hyaell Briones de la Garza, Blanca N. Vázquez Jiménez, Guillermo A. Meztiza Villalpando, Martín E. Solís Neri y Carlos Valdez, obtuvo el tercer lugar en la primera de las competencias.

Bajo la asesoría del ingeniero Alejandro Durán, jefe del Departamento de Tecnología del Concreto, los jóvenes realizaron una bola de concreto aligerado y reforzado con fibras.

Se les pidió fuera homogénea en todo su contenido, tuviera una densidad menor a la del agua, no sobrepasara un peso de 5.5 kilogramos y tuviera un diámetro entre 22.5 y 25 cm.

“El reto mayor era llegar al peso de la bola porque si te excedías estabas descalificado, fue muy difícil a pesar de que utilizamos agregados ligeros, entonces tuvimos que escoger el diámetro menor”, expresó Meztiza Villalpando.

Agregó que otro de los problemas fue el molde, ya que realizar el colado para que la pieza quedara monolítica, se complicó, “fue incómodo porque era de aluminio y en dos partes, entonces lo que hicimos fue colar la primera mitad y luego poner la otra mitad”.

La pieza tenía un orificio de polo a polo, por donde fueron depositando la mezcla restante, “por eso es tan difícil que la bola quede homogénea, porque por lo regular, si no tienes cuidado, se segrega y se va todo a la parte de abajo y entonces la parte de arriba queda un poco más hueca y al momento de hacer el rodado, la bola se va por un lado”.

Decidieron entonces utilizar fibra de vidrio, por ser la más ligera y fuerte; según explicaron, éstas se emplean para evitar la represión plástica del concreto durante el colado.

“El concreto se empieza a contraer, entonces esas fibras lo que hacen es evitar que aparezcan grietas”, aclaró el estudiante.

Ahora, el problema era aumentar la resistencia, ya que ésta disminuye con el concreto aligerado. Para lograrlo, utilizaron una relación agua cemento más baja, lo que resultó en una mezcla más seca.

“Para eso existe la tecnología de los aditivos reductores de agua, los colocas para provocar que las partículas de agua se exciten y realicen mejor la función de hidratación con el cemento, lo que hace es que si estaba seca, se haga más fluida y es una resistencia más alta”.

Finalmente, obtuvieron un peso de 5,100 gramos aproximadamente y una densidad de .93 kg/litro, tomando en cuenta el orificio de la bola.

Para comprobar los resultados obtenidos, la ACI aplicó la denominada “prueba de rodada” la cual consiste en lanzar la bola cuatro veces (una por cada eje) por una rampa, para que recorriera una distancia de tres metros, con la fuerza de gravedad, y atravesar una portería de 60 cm.

“Colocas la bola en la rampa, la sueltas y tiene que irse lo más derecho posible. Al final si la bola llegaba a tirar alguno de los pinos que estaban como portería, te iban rebajando puntaje, cada pino que tiras te costaba el 10%”, explicó.

En la segunda prueba, la bola se colocó en una prensa para aplicar una carga, con la cual medían la deformación y el acotamiento mecánico y elástico del concreto.

Dependiendo de esto, se determinaba un coeficiente, con el cual se realizaba un cálculo tomando en cuenta el diámetro de la bola, para evaluarlo en comparación con los otros grupos.

“Fueron tres equipos los que participaron, la mayoría eran de Estados Unidos, pero también hubo delegaciones de Puerto Rico, Chile y México”.

Durante la competencia, los participantes notaron que la delegación de Missouri colocó un tubo de PVC en el eje donde se aplicaba la carga, para aumentar la resistencia de la bola y evitar las deformaciones provocadas por la prensa, por lo que presentaron una queja ante el comité organizador del evento.

“Ese tubo provocó que su bola soportara el doble de carga, pero no se pudo lograr nada, les dieron el primero y segundo lugar a ellos a pesar de que sabían que eso no debía haber estado”, expresó el estudiante.

CILINDRO RESISTENTE Y BARATO

El otro equipo, compuesto por Sten Flores, Luis César Zapata Rivera, Antonio González, David Quiroga Vázquez y Carlos Francisco Romo, asesorado por Jorge Rivera, elaboró un cilindro de concreto, que tuviera el menor costo posible, cumpliendo con los estándares que la ACI estableció. El concreto debía tener contenido de agua de 15 cm. y porcentaje de aire, entre 4.5 a 7.5.

Con él, ganaron el tercer lugar en resistencia y el titulado Over All que es el más importante ya que promedia los resultados obtenidos.

El ingeniero Rivera explicó que en el concurso de resistencia el margen de diferencia entre el primer lugar y ellos fue de 1%, “quedamos en tercer lugar pero superamos el porcentaje”, aclaró.

Los jóvenes elaboraron un cilindro con una resistencia de 24.1 megapascales, densidad de 7.32 kg/litro y un peso de 3500 gr.

“Nos checaban la eficiencia del cemento, la resistencia, peso, costo, entre menor, eran más puntos, además había que enviar un reporte explicando cómo se hizo el procedimiento”, expresó Carlos Francisco Romo.

También se les pedía que la mezcla tuviera cierto tiempo de haberse realizado, no podía exceder los veintiocho días.

Desde que iniciaron el trabajo, poco a poco fueron cambiando los materiales hasta obtener resultados óptimos, de tal modo que manejaron una lista de precios para evaluar cuánto era el costo por yarda cúbica.

“Hubo un momento donde tenías la mezcla y los resultados no salían, eran las doce de la noche, estábamos hartos de esperar, pasamos momentos de todo tipo, risas y enojos, pero al llegar a Denver, todos estábamos contentos al sentir que el esfuerzo que se hizo valió la pena”, expresó Romo.

DIEZ AÑOS DE ESFUERZOS

Rivera explicó que la Universidad siempre ha tenido una participación destacada en este evento, por lo cual ahora es reconocida, pero esto les costó diez años de esfuerzo constante.

“Seguimos teniendo presencia, eso es lo importante, se trata de competir contra los mejores y los estudiantes van a esforzarse siempre. El mayor regalo que ellos pueden tener es que lo intentaron, saben que están a la par con estudiantes de universidades de otros países y que pueden crecer más”, expresó Rivera.

Por su parte, Carlos Romo relató que platicando con estudiantes de los Estados Unidos, ellos referían sus conocimientos del concreto para sorprenderlos, “pero eran aspectos que nosotros ya aprendemos aquí en la materia”.

“Nos preguntaban de dónde éramos, y al responder de Monterrey, México, nos decían la UANL es buena universidad, si quieren trabajo o becas, aquí estamos, si necesitan algo, tienen nuestra tarjeta”.

Se les acercó gente de Canadá para ofrecerles trabajo y también les llegaron oportunidades de becas en Utah.

Dentro de las actividades de la convención se organizó un evento enfocado a la motivación de los estudiantes para dedicarse a la investigación.

“Algunos de ellos han conseguido empleo y se involucran en un entorno global, entonces tiene un trasfondo muy positivo para los muchachos”, comentó Rivera.

“Para nosotros -comenta el ingeniero Alejandro Durán-, es muy formativo porque ellos reciben conocimiento más a detalle que adquieren al participar. El concurso tiene un fondo de conceptos muy atractivo, para el departamento”, agregó el también miembro del comité de actividades educativas de la ACI.

Esto les ha servido para ampliar su visión y apreciar el abanico de oportunidades que se les presentan, conocer otras realidades y abrirse a la posibilidad de participar en futuros congresos o en otras competencias.

La ACI realiza dos convenciones al año, una en primavera y otra en otoño. La próxima convención se realizará en Atlanta, en marzo de 2007, por lo cual la Facultad de Ingeniería Civil se prepara desde finales del año pasado para participar, pues siempre lleva equipos diferentes, lo que no se hace en otras universidades, como las de Estados Unidos.

“Aquí siempre es sangre nueva, diferente, gente con ambición de ganar y se ha demostrado”, puntualizó.


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