Alternativas para evitar la desertificación

De WikiNoticias UANL

30 de octubre de 2009

El valle antes ocupado por pastizales.

La erosión es un proceso natural de la tierra, pero cuando ésta se da a un ritmo acelerado es porque hubo una acción desfavorable del ser humano. Ante esto, la tierra debe ser analizada con el objetivo de lograr su total o parcial recuperación.

Dentro del cuerpo académico de Ecosistemas Terrestres, de la Facultad de Ciencias Forestales (FCF), la Dra. Marisela Pando Moreno, se ha enfocado a investigar el problema de la erosión y, en general, los procesos de desertificación en zonas áridas y semiáridas, así como las medidas para la restauración de las áreas afectadas.

Si hay una reducción o pérdida en el potencial productivo de un sitio, quiere decir que existe una degradación o desertificación de la zona; proceso que puede darse en cualquier ecosistema, aunque los trabajos de la Dra. Pando se han centrado en las zonas áridas y semi áridas.

En 1992, la doctora Pando obtuvo un financiamiento por parte de CONACYT para estudiar los procesos de desertificación en el noreste de México, y encontraron que los suelos más degradados, en la región, son aquellos que se usan para pastoreo.

“El pastoreo puede tener un efecto devastador en el suelo. Cuando hay demasiada carga animal en una superficie resulta nocivo, porque el ganado pisotea y compacta la tierra, se come la vegetación, entonces, cuando llueve no se infiltra el agua correctamente y escurre, arrastrando parte del suelo”.

Sin embargo, y tal como también la catedrática de la FCF menciona, es necesario encontrar un equilibrio entre los procesos productivos de los ganaderos y agricultores, y el cuidado de su suelo.

“Podemos encontrar mejores técnicas para que la gente siga con su actividad. No podemos hacer que deje su trabajo, pero si reduce el número de animales, engordará más cada uno y a la larga es más productivo. O bien, que se divida el terreno y se vaya rotando el ganado”.

“Otra de las alternativas es dejar una parte del terreno sin pastorear, para que sea como un banco de semillas que el viento, los animales o los insectos esparcirán naturalmente. Entonces, no es cambiar la actividad de la gente sino decirle cómo hacer un mejor manejo de sus suelos”.

Asimismo, la investigadora mencionó que también hay áreas de terreno más susceptibles a erosionarse; en estos casos lo mejor es que no se usen y ahí sí reforestar, pero no meter a los animales.

Recientemente, por medio de la Unión Europea, se aprobó un proyecto enfocado a evaluar las acciones de restauración en diferentes ecosistemas. Participan 11 países, y la UANL representará a México con el estudio de zonas áridas y semiáridas.

El objetivo es ver cómo es más efectivo restaurar ecosistemas, cuál acción logra que se recupere mejor la vegetación y que el suelo recupere sus propiedades para ser fértil. Pero sobre todo, buscan transmitir esa información a la gente, para que adapten sus técnicas a las necesidades de su suelo y ecosistema en general.

Este proyecto se llevará a cabo en áreas naturales protegidas del noreste de México: El Llano La Soledad y La Trinidad así como en otras no protegidas que están en los alrededores.

“Son ecosistemas de pastizales muy importantes porque tienen especies únicas, especies endémicas de plantas y animales. Por ejemplo, al ‘Perrito mexicano de la pradera’ nada más lo vamos a encontrar en esos pastizales. Si acabamos con esas áreas, acabaremos con la especie,” comentó la Dra. Marisela.

La mayor parte de los profesores del Cuerpo Académico (Cuerpo Académico) de Ecosistemas Terrestres, pertenece a la Red Nacional e Internacional de Investigación Ecológica de Largo Plazo, a través del Grupo de Investigación “Ecosistemas del Altiplano”, el cual es coordinado por la Dra. Pando.

Este Grupo, de manera conjunta con el CA, se enfoca hacia la búsqueda de mecanismos alternativos de restauración de esas áreas ya dañadas, quizás no para que vuelvan a establecerse los pastizales nativos, sino que vuelvan a ser productivos para la agricultura y, con ello, se reduzcan los desmontes de nuevas áreas. Con ello evitarían que se dañaran tierras nuevas y en buenas condiciones.

  • Marisela Pando Moreno es Ingeniero Agrónomo por la Facultad de Agronomía de la Universidad Autónoma de Nuevo León (1977) Maestra en Ciencias con especialidad en Ecología Vegetal por la University of Adelaide, Australia (1988) y Doctorado en Geografía, por la Universidad Nacional Autónoma de México (2002). Es reconocida por el Sistema Nacional de Investigadores, Nivel I.
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