Abren un espacio a la construcción de liderazgos

De WikiNoticias UANL

24 de noviembre de 2005

Abraham Nuncio, titular del Centro de Estudios Parlamentarios.

La Universidad Autónoma de Nuevo León inauguró su Centro de Estudios Parlamentarios (CEP) para promover acciones académicas, editoriales, científicas y consultivas en el campo del parlamentarismo.

Es un espacio para la preparación de líderes profundamente motivados por la necesidad del diálogo, el debate, la construcción de consensos y la fundación de mejores destinos para la región y el país, quienes habrán de sumarse a los proyectos impulsores de nuevas y más desarrolladas formas de vida política.

Normalmente existen centros de estudios legislativos adscritos a los congresos locales, incluso unidades similares en el Senado de la República y la Cámara de Diputados, pero ninguno con las características asignadas a éste.

Abraham Nuncio, su titular, justifica la necesidad de crearlo en la medida en que el ejercicio democrático en el país es aún nuevo y por la demanda permanente y generalizada de que la democracia sea no sólo una manera de gestionar el gobierno, sino como dice el artículo 3º Constitucional, un modo de vida.

“En ningún otro órgano hay la necesidad de que la democracia se manifieste –explica–, porque en el Poder Legislativo es donde la democracia se amplía o se constriñe según las características del régimen y si en el propio Congreso no existen condiciones para ejercerla con la mayor libertad y con responsabilidad correspondiente, da lugar a que se desarrollen tendencias autoritarias.”

¿No estamos exentos de que puedan desarrollarse esas tendencias?

Muchas veces la gente, ante la no solución de sus problemas, prefiere la mano dura de un individuo de características porfirianas para que los resuelva con su sola voluntad y decisión. Beatriz Paredes fue muy clara en este sentido.

La democracia tiene por centro, en un régimen de democracia parlamentaria, como es el nuestro, el Poder Legislativo. Por eso la sociedad demanda que todo el conjunto gubernamental se apegue a esos principios, porque en la medida que pueda asegurarse su ejercicio, la población y el país en general podrán esperar que sus demandas generales se vayan cristalizando en leyes o medidas de gobierno cuya finalidad no sea otra que responder a esas demandas de participación en las decisiones colectivas.

¿Por qué estudios parlamentarios si el nuestro es un régimen legislativo?

Lo que pasa es que le hemos dado ese nombre, pero en la práctica es un régimen parlamentario, pues no sólo legisla. Sus funciones son más amplias: vigila algunos de los aspectos fundamentales del Ejecutivo y ejerce la representación de la sociedad.

Desde luego tiene menor peso en el conjunto de las decisiones gubernamentales que en los regímenes así llamados propiamente parlamentarios, donde el Congreso realiza con mayor amplitud las funciones de vigilancia del Ejecutivo, representación de la sociedad y legislación. Otras características en esos regímenes complementan su función, como es la existencia de un Poder Ejecutivo distribuido entre el jefe de Estado o primer ministro y el jefe de Gobierno, tal como lo expuso en su intervención Porfirio Muñoz Ledo.

Eso no lo tenemos en México, pero de alguna manera la tendencia apunta a ello, a que el Legislativo tenga una mayor amplitud de funciones y autonomía de la que tuvo antes, habida cuenta de que se ha agotado la figura del presidencialismo que se mantuvo como la característica fundamental del ejercicio de gobierno, el gran legislador al que el Poder Legislativo sancionaba, aprobaba y aclamaba sin mayor trámite sus iniciativas.

Pero se requiere que pase por toda una serie de reformas a efecto de que haya un mayor margen de gobernabilidad y no se produzca el enfrentamiento sistemático entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo. Se requiere que exista la posibilidad de que unas y otras iniciativas puedan verse acotadas. En los hechos este esquema por sí mismo no responde a las necesidades y demandas de la población, como lo percibimos en Francia. Vaya, en Europa en general hay una crisis del sistema político; pero quizá se deba no tanto a ese esquema sino a la ausencia de representación y participación no sólo en el orden de gobierno sino en otros órdenes vinculados a la vida cotidiana.

En México, de lo que se trata a veces en contra de las necesidades y demandas de la población, pero finalmente es para echar mano con una gran imaginación de mayores recursos propios para enfrentar las tendencias globalizadoras que normalmente nos imponen políticas por las que nadie votó, decididas fuera del territorio nacional o bien en la cúpula de empresas transacionales y que nada tuvieron que ver ni con las necesidades, deseos ni voluntad de los electores y de la sociedad mexicana. Esta situación hay que remontarla, pero con instrumentos políticos nuevos y todo esto tiene que ver fundamentalmente con la actividad parlamentaria. De ahí la exigencia de que conozcamos mejor sus características y posibilidades.

¿Cómo incidirá el Centro en ello?

El Centro incidirá en términos de la formación y capacitación de los cuadros que eventualmente van a participar en los órganos de representación; por otra parte, creando condiciones para el desarrollo de la cultura democrática, de la cultura de la asamblea. Pero, además, en desarrollar un mayor conocimiento de lo que es esta actividad del Estado. Vamos a darle también una mayor difusión, porque aquí nos enfrentamos a un problema.

El Poder Legislativo se ve más expuesto a las críticas de la sociedad por su propia naturaleza; en la búsqueda de un mismo objetivo, las diversas opiniones tienen que echar mano del consenso y éste se logra mediante la deliberación, el cabildeo y la discusión en las comisiones y el pleno. No estamos acostumbrados a ver una discusión que muchas veces se vuelve ríspida y a veces por la falta de formación y madurez e incluso, cuando las hay, de muchos de los diputados y senadores. De manera que el debate deviene en riñas abiertas.

Pensamos que los diputados y senadores son unos trogloditas sin advertir que en los países desarrollados este tipo de episodios son ordinarios. Cuando la pasión política se desborda, y esto sucede en Inglaterra, la cuna del parlamentarismo, y en otros países menos flemáticos. La ciudadanía debe estar consciente de que sin una deliberación no es posible esperar el desarrollo y afirmación de la democracia entre nosotros.

Si nosotros no intervenimos en los procesos internos de cualquier organización con una opinión dotada de información, lo más probable es que lo único que hagamos sea sumarnos al empobrecimiento de la política.

¿A quién se convocará?

La convocatoria para desarrollar una de las actividades académicas del Centro, que será en principio el Diplomado en Estudios Parlamentarios, se extenderá a toda la población, dirigida específicamente a los espacios donde surgen los que eventualmente vendrán a ser candidatos a cargos de representación popular como los partidos políticos, los sindicatos, cámaras empresariales, universidades, gobiernos municipales y todos aquellos conjuntos organizados.

¿Con qué catedráticos contará este programa académico?

Con catedráticos procedentes en principio de la Universidad, de facultades tales como Derecho y Criminología, Ciencias Políticas, Contaduría y Administración Pública, Trabajo Social, Filosofía y Letras, Comunicación.

¿Será un trabajo de largo lazo?

Como todas las instituciones, tendrá que cursar por un proceso de asimilación, discusión, desarrollo, pero si estamos ante nuevas condiciones sociales y políticas, la Universidad es la primera que está obligada a responder a las necesidades y demandas nuevas que se introducen en el seno de la sociedad, encauzarlas y aportar respuestas que puedan generar principios de solución. Así lo planteó con claridad el rector José Antonio González en el acto con el que quedó formalmente inaugurado el Centro.

Herramientas personales