35 años entregados a la oncología médica

De WikiNoticias UANL

11 de septiembre de 2009

Por su contribución al desarrollo del conocimiento, diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama, el oncólogo Gabriel N. Hortobagyi fue condecorado con el Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Nuevo León.

El doctor Gabriel N. Hortobagyi (Hungría, 1946) es oncólogo médico e investigador clínico, interesado en la terapia génica, educador y un prolífico estudioso del cáncer de mama, quien fue reconocido con el grado de Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Nuevo León.

En Sesión Solemne, celebrada el 10 de septiembre de 2009, el ingeniero José Antonio González Treviño hizo pública esta distinción ante la presencia del Gobernador José Natividad González Parás, quien entregó el documento que avala el máximo grado académico.

El doctor Hortobagyi, quien en 2001 recibió del presidente Jacques Chirac el nombramiento de Caballero de Orden de la Legión de Honor de Francia, ha sido merecedor de numerosos reconocimientos; Ahora, la UANL lo distingue y lo hace un integrante más del grupo de 71 personajes que ostenta el grado de Doctor Honoris Causa por parte de esta casa de estudios.

-¿Cuál es su sentir en relación al nombramiento de Doctor Honoris Causa por parte de la UANL?

Después de 35 años de hacer oncología académica es un honor muy especial. Es un honor enorme ser nombrado o recibir un doctorado de otra universidad y especialmente de un centro de excelencia que es esta universidad. Además es un honor de mucho peso emocional porque varios de mis mejores amigos son egresados de esta universidad y con quienes tengo enlaces de amistad muy fuerte.

-¿Cómo ha visto el desarrollo de la investigación en esta área de la oncología?

La oncología es una especialidad relativamente joven, antes de la segunda Guerra Mundial no había oncología. Se hacía cirugía cuando se podía, si fallaba no había nada más que hacer. En estos últimos 50 años ha habido una revolución extraordinaria en la oncología. Hoy en día, si aplicáramos la totalidad de nuestros conocimientos en la oncología, podríamos curar la gran mayoría de pacientes con cáncer, pero para eso se necesita una campaña estricta de diagnóstico precoz, de tratamientos multidisciplinarios y con un seguimiento muy cercano.

Con todo eso y con todo lo que disponemos hoy en día -de cirugía moderna, radioterapia, quimioterapia, terapias endócrinas y terapias biológicas-, el porcentaje de cura sería muy alto.

En cáncer de mama, que es mi especialidad, hoy estamos curando un 90 por ciento de pacientes con diagnóstico precoz y más del 70 por ciento de pacientes con diagnóstico un poco más avanzado.

Uno de los problemas de mi campo, es que la evolución de los tratamientos ha sido en base de tecnología costosa, muchas de las drogas nuevas y técnicas de radioterapia reciente son difíciles de traducir al tercer mundo y es ahí donde está la mayoría de los casos de cáncer; hay una desconexión entre donde está el problema y donde están los recursos.

México está en una situación relativamente buena, porque el gobierno y el Instituto Nacional de Cancerología han invertido no sólo en el desarrollo de la docencia en oncología, sino que tuvieron la visión de descentralizar la oncología al abrir centros de radioterapia en todos los estados y así están al alcance de toda la población, a diferencia de otros países de América Latina.

-¿Cuáles han sido sus últimos estudios en cáncer de mama?

Mi grupo, que está integrado por veinte profesionales, nos concentramos en tres campos principalmente: el estudio de la genética del cáncer de mama y por medio de la tecnología nos hemos enfocado en estudiar cómo la expresión de genes, que son particularmente relevantes al cáncer de mama, puede predecir el pronóstico a largo plazo después de tratamientos convencionales y el beneficio de ciertos tratamientos específicos, en esto llevamos cerca de 12 años, desde la iniciación de ese campo que es de mucha promesa.

El segundo campo de gran importancia, es que en base a los mismos estudios de expresión génica, nos hemos enfocado en identificar los genes que son responsables de forma directa de la progresión, crecimiento y dispersión de células cancerosas en el cuerpo humano, y esto puede convertirlos en blanco de tratamientos biológicos modernos.

El tercer campo, que es tradicional para nosotros en los últimos treinta años, es el desarrollo y estudio de drogas nuevas y su implementación en la clínica, el manejo de estudios clínicos en fase I, II y III.

Y mi interés particular ha sido desarrollar tratamientos en base de modificaciones genéticas, terapia génica. Y con varios de mis colegas hemos hecho varios estudios clínicos, y una vez que se identifica el proceso genético responsable por el desarrollo de cáncer de mama, tratamos de interferir con esos procesos por transmisión de genes manipulados con ingeniería molecular, que se incluyen en partículas virales o nanovehículos que se pueden inyectar dentro del cuerpo, para su estudio.

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