“La escuela de teatro es un lugar-otro”

De WikiNoticias UANL

16 de febrero de 2010

Con una amplia trayectoria literaria, teatral y académica, Coral Aguirre asume la coordinación de la Escuela de Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras.

Coral Aguirre comenzó a coordinar los programas en la Escuela de Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras. Vinculada a la institución desde hace quince años, la catedrática, escritora y dramaturga planea un proceso de perfección formativa y de vinculación en uno de los recintos de enseñanza teatral más importantes del estado.

“Siempre estamos en falta con el espectador medio, con el ciudadano, en proceso permanente de buscar nexos. Si el teatro no le dice al espectador algo que le pertenece permanece ajeno. El hecho teatral tiene que atreverse a indagar en el propio medio sin ser localista, es parte de lo que tenemos que enseñar en la escuela.”

A la ganadora del Premio a las Artes UANL 2009 le parece idóneo el espacio de formación para crear una mentalidad de relación crítica en los actores.

“Esta escuela de teatro es un intermedio fabuloso para los jóvenes, participan en buenas propuestas, el diplomado de la facultad es tan beneficioso para estos chicos que deben seguir otra carrera porque los padres se lo exigen, entonces estos dos años son como una etapa de prueba para ver si ellos pueden elegirse artistas.”

A muchos estudiantes Coral los vio llegar “huérfanos de ideales, de aspiraciones, de ¡no sé qué me pasa y por qué estoy en el mundo! y salir convencidos de cosas, es muy hermoso”, dice.

Con Dulce María González cuenta Coral que hablaba hace unos días. “Tú concibes la escuela de teatro como un lugar-otro”, le dijo la escritora.

“Y le dije sí, es una alternativa donde no está ni la exigencia de la academia con su larga fila de semestres y tampoco es la escuela de barrio donde voy a bailar un rato o voy a hacer teatro un rato. Entonces es un lugar-otro, que forma parte de las islas flotantes que dice Eugenio (Barba), esos espacios de libertad y de encuentro consigo mismo, tan necesarios.”

Coral se asume ante todo como maestra. ¿Seguirá dando clases?, le preguntamos. “¡Eso que no me lo quiten!”, dice impetuosa. Para la nueva responsabilidad sólo alista las ganas de trabajar y hacer equipo.

“No me preparo, yo soy yo y mi circunstancia como decía Ortega y Gasset en su aspecto más existencialista. En mí predomina la maestra, la investigadora, voy a contribuir a un proceso de mejorar programas, de trabajar en equipo con los maestros, tener en cuenta a los alumnos, no me propongo más que ser yo misma.”

Sus prioridades: incentivar en el alumno la capacidad de responsabilidad, el aspecto curricular de los programas, e invitar personalidades destacadas del ámbito teatral dentro y fuera de México.

Coral es la nueva coordinadora de “esta escuela que yo quiero tanto”, aunque confiesa estar “más acostumbrada a las barricadas que a los puestos directivos”.

“El puesto es la cátedra, la actividad, la relación humana, el espacio de contenido creativo. Los espacios de poder no son interesantes, lo interesante es lo que se pueda hacer desde ellos, con espíritu humanístico, de solidaridad, de compañerismo. Mi prioridad es en principio los alumnos, después todo lo demás, que estén bien, disciplinados, que crezcan, tengan oportunidades de relación crítica, de confrontar.”

María Luisa Martínez, directora de la FFyL, dijo que la escuela es referente en la formación de recursos humanos de primera para las artes escénicas y dio la bienvenida al talento y la trayectoria de Aguirre para continuar ese legado.

El maestro Javier Serna dijo, durante la presentación de la nueva coordinadora el pasado 2 de febrero, que el teatro es una labor de conjunto, “ni un monólogo se puede hacer solo, necesitamos un equipo de producción, de colaboración”, por lo que manifestó su propósito de contribuir al enriquecimiento de los programas.

El maestro David Gómez llamó lujo al hecho de contar con la experiencia de Aguirre en la cuestión académica y en la dramaturgia.

La Escuela de Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras, ubicada actualmente en Washington esquina con Colegio Civil en el centro de Monterrey, contó durante más de dos décadas con la atinada coordinación del maestro Sergio García.

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