“El triunfo es de los cineastas, no del cine mexicano”

De WikiNoticias UANL

4 de marzo de 2010

A diferencia de los países desarrollados, que observan en la industria fílmica una oportunidad para obtener ganancias económicas, a la par de generar contenidos para un población local e internacional, México no cuenta con una política cultural razonable al respecto.

A pesar de que la legislación del Tratado de Libre Comercio (TLC) no favorece la producción cinematográfica en México, son números los esfuerzos que se están desarrollando al respecto para activar la producción de cine nacional.

Los estudiosos en el tema, como la doctora en Ciencias de la Comunicación, Lucila Hinojosa Córdova, actual profesora-investigadora de la Facultad de Ciencias de la Comunicación (FCC), de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), señalan a los años noventas, como la época más decadente en nuestro país, en cuanto a producción fílmica.

Pese a lo anterior, durante el sexenio 2001-2006 se logró incrementar la producción cinematográfica, la cual se mantuvo en el 2007 y en el 2008.

Aunado a esto, se suma la numerosa presencia de mexicanos en los premios y nominaciones que ofrecen distintas agrupaciones cinematográficas nacionales e internacionales, lo que ha puesto en evidencia el talento de los cineastas mexicanos, pero también la dura realidad a la que se enfrentan los profesionales de la industria del cine nacional, quienes tienen que emigrar a otros países en busca de apoyos para sus proyectos.

“Los éxitos como ‘Babel’ (Alejandro González Iñárritu), ‘El laberinto del Fauno’ (Guillermo del Toro) y ‘Niños del hombre’ (Alfonso Cuarón), son talentos nacionales de exportación que emigran buscando mejores oportunidades para expresarse a través de sus historias fílmicas y con ello ampliar el horizonte del cine nacional en el ámbito mundial”.

“El triunfo es de los cineastas, no del cine mexicano. La falta de apoyos y recursos suficientes para los creadores, así como de una producción sostenida en cantidad y calidad, son dos de los principales males que viene padeciendo nuestro cine y que no se han podido superar para que la industria cinematográfica nacional se iguale en competitividad a las de las naciones más desarrolladas”.

“Si bien, en el 2006 se logró la meta del Instituto Mexicano de Cinematografía establecida en el ‘Programa Nacional de Cultura 2001-2006’, de producir 60 películas al finalizar el sexenio después de más de una década de escasa producción, y en el 2007 se incrementó a 70 la producción de largometrajes al igual que en el 2008, todavía no han podido resolverse las dificultades estructurales que ha enfrentado el cine mexicano desde que entró en vigor el TLCAN”.

“Dificultades que se reflejan principalmente en la práctica inequitativa de las distribuidoras y exhibidoras de mayor presencia en el mercado que privilegian el cine de Hollywood, las cuales siguen acaparando más del 85 por ciento de las pantallas, así como en el reparto de las ganancias de la taquilla.”

“Pero también otro gran reto ha sido recuperar al público, que si bien se incrementó el número de espectadores que a nivel nacional asisten a ver películas mexicanas en los cines comerciales, todavía falta establecer una relación pantalla-espectador del cine mexicano que refleje una industria sana y competitiva”, explicó Hinojosa Córdova.

En nuestros días, otro punto en contra de la producción de largometrajes a nivel nacional es la falta de incentivos para la inversión de capital en este rubro, según, comentó la especialista.

“Del ingreso en taquilla, el exhibidor se queda con el 60 por ciento menos impuesto; el distribuidor con el 25 por ciento correspondiente a la recuperación de gastos, más comisión; y el productor recibe, en el mejor de los casos, un 15 por ciento”.

“Sólo tratándose de un éxito en taquilla, este porcentaje podría representar una ganancia para los productores. Por otra parte, recuperar la inversión en una película mexicana, puede tardar de dos a tres años, dependiendo de su comercialización, y en la mayoría de los casos difícilmente se recupera, porque no cruza las fronteras y sólo se exhibe en nuestro país”.

La investigadora y también miembro del cuerpo de investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), comentó que a diferencias de los países desarrollados, que observan en la industria fílmica una oportunidad para obtener ganancias económicas, a la par de generar contenidos para un población local e internacional, México no cuenta con una política razonable al respecto.

“Las industrias culturales son una fuente de ingresos importante en su contribución al PIB (Producto Interno Bruto), superior a otros sectores de la economía de nuestro país (en el 2007 fue de 7.3%), por lo que es urgente una adecuada planeación de políticas culturales que promuevan la producción y el consumo."

“El cambio es importante, desde el punto de vista de la educación integral de los ciudadanos, como por el lado del crecimiento económico. Es necesario establecer reglas claras para el desarrollo, tanto del sector cultural como del país en su conjunto”, expresó Hinojosa Córdova.

Ante este panorama, la investigadora mencionó que se necesitan crear públicos para el cine local, al igual que espacios alternativos a los cuales acudir a ver este tipo de cine.

“Una creciente generación de cineastas con más voluntad que recursos económicos, está participando con propuestas de renovada calidad y estética en un mercado global cada vez más competitivo, y están generando nuevos públicos y nuevos gustos por lo propio”.

“Hacen falta políticas económicas que apoyen y no necesariamente subsidien, a los cineastas nacionales”, puntualizó la doctora Lucila Hinojosa Córdova.

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