“El surrealismo, como otros movimientos, nos han permitido seguir pensando en nuevos mundos posibles”

De WikiNoticias UANL

27 de mayo de 2008

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La crítica de arte, museógrafa e investigadora de origen argentino Raquel Tibol disertó sobre el surrealismo en los setenta años de la llegada a México de André Bretón, en el marco del Festival Alfonsino 2008.

La crítica de arte, museógrafa e investigadora de origen argentino Raquel Tibol disertó sobre el surrealismo en los setenta años de la llegada a México de André Bretón este 27 de mayo de 2008.

El escritor francés, conocido como el principal impulsor del movimiento surrealista, fundado en 1919, llego a México en febrero de 1938 y, recuerda Raquel Tibol, para saludar su presencia la revista Letras de México, le dedicó gran parte del primer número de mayo.

“Los artistas e intelectuales cercanos al Partido Comunista Mexicano nucleados en la Liga de Escritores y Artistas Universitarios, en la Sociedad de Amigos de la URSS y otros agrupamientos, protestaron de manera agresiva contra las actividades de Bretón en México, en la Universidad Nacional no se le trató con especial deferencia.”

Durante su estancia, Bretón y su esposa Jacqueline Lamba se relacionaron con Frida Kahlo y Diego Rivera. Raquel Tibol contó la impresión del francés sobre la obra de Frida.

“Cual seria mi sorpresa y alegría –había dicho Bretón–, descubrir que su obra, concebida en total ignorancia de las razones, florecía con sus últimas telas en pleno surrealismo”.

En el número 1 de la revista trotskista Clave se publicó firmado por Rivera y Bretón el Manifiesto por un arte revolucionario independiente, con fecha 25 de julio de 1938.

“Advertía –dijo Tibol– que el arte no debía admitir directivas extrañas, ni fines programáticos extremadamente estrechos y agregaba la libre selección de temas y la no restricción absoluta en lo que ataña al campo de exploración constituyen para el artista un bien que tiene derecho a reivindicar como inalienable.”

A México llegaron Wolfgana Paalen, Alice Zahon, Remedios Varo, Benjamín Péret, Leonora Carrington y, aunque tantos surrealistas europeos se quedaron a vivir en este país, nunca se constituyeron en grupo ni emitieron documento conjunto alguno relacionado con su estética, más bien se aferraron a sus individualidades.

En noviembre de 1953 el director de cine español naturalizado mexicano, Luis Buñuel, que había llegado a México en 1947, respondía así a una entrevista que le realizara la propia Tibol.

“Yo ya no soy surrealista porque no pertenezco a ningún grupo, la reacción surrealista correspondió a determinada realidad, ahora comprendo que no se puede enfrentar la realidad exclusivamente con el surrealismo.”

En la Galería de Arte Mexicano se organizó en enero y febrero de 1940 la Exposición Internacional del Surrealismo, alentada por Bretón, que ya no estaba en México. El surrealismo también fue desplazado, “los nuevos conocimientos obligan a rechazos, dice Tibol, pero lo más rescatable de ese movimiento es el clamor por la irracionalidad.”

La manera de mezclar textos e imágenes en busca de un lenguaje global, fue otro de sus méritos, y contra la hipocresía reinante, luchar sin descanso en el doble frente del erotismo y del reconocimiento del amor.

De todos los movimientos, concluyó Raquel Tibol, debemos “rescatar la reafirmación de la capacidad poética del hombre, para seguir pensando en otros mundos, en nuevos mundos posibles.”

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