¿Sismos en el noreste mexicano?

De WikiNoticias UANL

3 de diciembre de 2009

Mapa global de la evaluación de riesgo sísmico.

¿Qué puede hacer un sismólogo en el noreste de México? En una región considerada como tectónicamente estable, esto es, donde no ocurren temblores. Es necesario preguntarse si en realidad tiembla o no, tal como se ha pensado por años.

Tras realizar sus estudios de doctorado en sismología en el Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México, Juan Carlos Montalvo Arrieta, es a partir del 2002 Profesor Titular A en la Facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad Autónoma de Nuevo León (dependencia de la cual también es egresado como Ingeniero Geofísico) y desde su llegada se hizo esa pregunta. Todo el trabajo desarrollado desde su incorporación a la Universidad Autónoma de Nuevo León ha resultado ser parte de la respuesta.

Comenta el investigador que el concepto de tectónica de placas y su relación con actividad sísmica data de fines de 1960.

Desde hace más de 40 años, se sabe dónde se concentra la actividad sísmica; en México está se localiza a lo largo de la costa del Pacífico desde Mexicali hasta Chiapas, la cual se asocia a dispersión del fondo oceánico en el Golfo de California, donde se separan las placas del Pacífico y Norteamérica, hasta la subducción de las placas de Rivera y Cocos debajo de Norteamérica en el centro-sur del país.

Es en esta última porción donde se han documentado los sismos que más daño han ocasionado a ciudades, como es el caso del Distrito Federal en 1985.

En este sentido, el noreste de México es una región alejada de las fronteras entre placas que limitan la parte continental de nuestro país, por lo que es razonable pensar que no tiembla, y por lo tanto, un sismólogo no tiene campo de trabajo. Así comenzó el camino del Dr. Montalvo para comprobar si en realidad estamos ubicados en una región asísmica.

La primera parte del desarrollo de esta investigación se concentró en hacer una búsqueda de evidencias históricas de sismicidad. Ésta se llevo a cabo a partir de una recopilación en catálogos sismológicos nacionales e internacionales, periódicos, libros, revistas, todo lo que pudiera dar información.

“Como resultado, encontramos evidencia de actividad sísmica, de manera general cualquier sacudida del suelo en tiempos recientes se ha asociado con acomodos de tierra o colapsos de cavernas, esto ha generado que se minimice el fenómeno natural y por lo tanto, manejar el concepto que en el noreste ‘no tiembla’”.

A partir de la documentación histórica realizada, se encontró que para el estado de Nuevo León el sismo más antiguo reportado data del 30 de agosto de 1838, el cual fue sentido en los municipios de Monterrey, Villa de Santiago y Montemorelos.

Sin embargo, los sismos que se pueden considerar como los más severos en relación a los daños reportados, ocurren para el periodo del 7 al 12 de enero de 1880.

De acuerdo con las crónicas consultadas, se reportan daños en casas y en la iglesia de Dr. Arroyo, N. L. Además de colapsos de fincas en varias haciendas y ranchos de la región. Estos sismos se sienten también en las localidades de Mier y Noriega, N. L., así como en Matehuala, S.L.P.

La recopilación consultada muestra evidencia de que estos temblores fueron documentados en el Periódico Oficial de Nuevo León, así como en el Observatorio Meteorológico localizado en la ciudad de México.

Otros terremotos importantes son los que ocurren los días 28 y 29 de 1841 al sur de la ciudad de Saltillo, Coahuila de manera particular hacia punta Santa Elena donde se documenta el colapso del casco principal de una hacienda así como la muerte de seis personas. El terremoto principal fue sentido en las ciudades de Saltillo, San Luis Potosí y Ciudad Victoria.

“Un punto importante es que al empezar esta investigación no sabíamos qué íbamos a encontrar, y esta documentación nos ha mostrado evidencia de daños y colapsos de estructuras, así como la muerte de personas, esto es algo que no hay que ignorar, por el contrario hay que tomarse en cuenta. La recopilación histórica nos llevo a encontrar evidencia desde 1787”, narró el miembro del Sistema Nacional de Investigadores.

Fue así como empezó el trabajo del Dr. Montalvo Arrieta, un proceso de investigación histórica y documental para encontrar evidencia hacia el pasado y en el presente de temblores en el noreste mexicano. Este trabajo le mereció el Premio de Investigación UANL 2009.

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